top of page

Naranjas

  • 23 nov 2015
  • 1 Min. de lectura

Este año me hice mujer, o más bien, me supe mujer.

No fue gracias a nadie más que a mí misma. Que quede claro, ningún hombre me vino a enseñar lo que es ser mujer o a hacerme sentir como tal. Es una mentira eso de "Me haces sentir mujer" o "Me enseñaste a ser mujer".

Si he dicho eso alguna vez, reitero, fue mentira.

Yo soy mujer, he sido, seré. Nací siendo madre sin saberlo, con mi femineidad a flor de piel. Desde que llegué a este mundo ya era creadora, salvación, sabia, vida, alimento.

Cuando nací ya era Eva. Que aunque nací de una costilla, me he multiplicado. Soy una con la madre tierra.

Nací con este cuerpo fértil, habitable y nutritivo, esta mente maternal.

No soy ninguna mitad. Estoy completa.

Soy eternamente deseable y eternamente deseada.

Tardé 24 años en abrir los ojos y darme cuenta que soy mujer, y que con eso me basta para existir el resto de mis días sintiéndome plena.

 
 
 

Comentarios


© 2025 by Anna Arrambide

bottom of page