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La caída

  • anceah4
  • 25 ago 2015
  • 2 Min. de lectura

Querido D,

Anoche pensaba como de costumbre en el concepto de vértigo de Kundera, como suelo hacerlo seguido, y quizá ya te traigo harta de mencionarlo tanto. En fin, ya sabes, que dice que no es el miedo a la caída sino el deseo interno de sucumbir a ella, el saber que una parte de nosotros se siente atraída a la posibilidad de caer. Me permito citar sus palabras: "El vértigo es algo diferente del miedo a la caída. El vértigo significa que la profundidad que se abre ante nosotros nos atrae, nos seduce, despierta en nosotros el deseo de caer, del cual nos defendemos espantados." Desde entonces he dedicado numerosos momentos de reflexión a situaciones y sensaciones que he definido como vértigo, aunque no se refieran precisamente a una caída: como aquél día en que nadaba en las aguas de la playa de Viareggio y te escribí que "el mar para mí es la atracción hacia la posibilidad de todo su peligro." y me pareció que eso también era vértigo. Y entonces mientras estaba recostada en la cama, cabe mencionar que extremadamente desgastada eocionalmente después de aquella plática qur tuvimos, reflexionando todo eso, te pensé y sentí que caía. Como si estuviera experimentando un sueño lúcido percibí el rápido decenso y, y casi como una epifanía, comprendí que la primera vez que nos unimos lo que sentí era lo que venía después del vértigo. Supe que aquella tarde, en ese momento, había comenzado una caída libre, y libre digo porque yo estaba consciente de la altura, sin embargo, dentro del vértigo, la atracción hacia la caída era mayor que el miedo, y por eso caí en ti. Y supe también que no me dejé simplemente caer, sino que me arrojé a mí misma hacia un precipicio y ese era el mismo sentimiento que tenía al adentrarme en la inmensidad del mar... Por un instante encontré un poco de sentido, pero ya sabes cómo son esos momentos en que logras atrapar un momento de certeza y pronto se te escapa del pensamiento. Por eso me es muy difícil explicarme. Ahora, habiendo descubierto todo esto curiosamente me encuentro más consternada, porque sí, ahora reconocí que el vértigo viene antes de la caída, pero ¿Qué viene después? Y eso es lo que más me preocupa, saber que sigo cayendo y siento que si no llego pronto al suelo la caída será tan alta y tan profunda que cuando al fin toque tierra ya será demasiado tarde para salvarme.

Repaso este texto, que escribí en el 2012, y me doy cuenta que aprendí a volar....

 
 
 

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