Baño de loto
18 jun 2015
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Me encanta la lluvia. Siempre he creído que soy más agua que muchos, que pertenezco al diluvio, que a ratos soy vapor de agua, que a veces fluyo como río, que me llovizna el alma. Pero últimamente siento una soledad irremediable, inagotable, incesante como estas gotas de lluvia que me cantan estos días una melodía que me dice que no pertenezco al lugar en donde ahora estoy: este cuerpo. Vierto mi corazón cada día, lo vacío, como las nubes que llueven, que lloran, para volver a repetirlo todo una y otra vez.
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